“Tener recursos” no significa únicamente “tener dinero”. Hay MUCHAS cosas que pueden sumar a nuestro emprendimiento y nos sorprenderíamos de la cantidad de elementos que tenemos ya en nuestra vida en torno al proyecto y que no habíamos notado.

Piensa en TODOS tus amigos. No solo en los más cercanos o los que invitas a tu cumple. Sino en compañeros de clase con los que tal vez nunca hablaste, pero sabes por Facebook que está trabajando en tu industria. O ese ex-compañero de trabajo que se fue a una empresa que tal vez está en tu rubro. O ese amigo de mi amigo que ya hace lo que yo quiero hacer. ¡Haz una lista de todos ellos!

Además, piensa en todo lo que has hecho en tu vida. En el centro de estudiantes cuando aún estabas en el colegio, en el Modelo de Nacional Unidas en el que participaste, en la Cámara de (cualquier cosa) a la que pertenece tu empresa, en el campamento del que fuiste guía, en el papá de tu amigo del fútbol que crees que trabaja en algo de esto.

Piensa en personas a las que admiras, que sabes que son serias, que te contagian cuando las ves (aunque haya sido solo una vez) y con las cuales quisieras trabajar. Piensa qué puedes ofrecerle a cambio. ¿Dinero? A veces tenemos más para ofrecer. Contrario a lo que creemos, a los seres humanos nos gusta naturalmente ayudar, sentirnos útiles, sentir que podemos sumar a la vida de otros. ¡Velo desde ese punto de vista y todo será diferente!

Recursos para tu emprendimiento están más cerca de lo que crees

Con frecuencia tenemos más “recursos” a nuestro alrededor de los que logramos ver a simple vista. El apoyo de esos “recursos” no tiene que traducirse necesariamente en trabajo para el proyecto. El apoyo puede ser un consejo, un punto de vista que no habíamos visto, una recomendación de algún proveedor con el que esa persona ya trabajó, un aprendizaje, un “no puedo pero te recomiendo hablar con…», hasta una crítica puede, sin pensarlo, ser un apoyo.

Esto, solo lo descubrimos cuando nos abrimos a hacer una LISTA de TODO lo que tenemos y luego nos abrimos a contactarlos a lo largo del camino, en el momento propicio. Más veces de las que creemos subimos por la escalera, cuando lo único que necesitábamos era un minuto más para echar un vistazo y darnos cuenta que, justo del otro lado, había una escalera eléctrica que no notamos, por no nos tomamos el tiempo para verla.

No te pierdas este video de YouTube donde profundizamos más en este tema:

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¡Vamos que sí se puede!

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